Derailers, the - Genuine (2003)
En 2001 the Derailers habían dado el gran paso, firmando por una de las majors, Sony, aunque fuera con Lucky Dog el sello de la multinacional dedicado a lanzamientos no estrictamente dirigidos al mainstream. Su primer esfuerzo para la nueva compañía, Here Come the Derailers en 2001, no cumplió con las expectativas de su público ni de la crítica, por lo que tenía de endulzamiento de su característico sonido Bakersfield en un descarado intento de ampliar mercado. Con Genuine buscan atemperar aquella sensación buscando el punto de equilibrio que acerque sus raíces a un sonido que sea más fácilmente digerible por un público más amplio. Aunque debo decir que suelo mirar de refilón aquellos discos de un grupo en los que en los títulos de crédito los músicos de sesión superan a los componentes del mismo. Este es el caso y me hace recelar aún más al contar un batería, un bajo y un buen puñado de guitarristas adicionales, cuando los componentes de the Derailers son un cuarteto de músicos con amplia experiencia y facultades más que demostradas como para sacar adelante un álbum por sí mismos.
No cabe duda de que siguen fieles al maestro Buck Owens en cortes como “Take it Back” o “Boomerang Heart” e incluyendo una estupenda versión del instrumental del propio Owens “The Happy Go Lucky Guitar”. Sin moverse de California apuntan a La Bamba de Ritchie Valens con “Leave a Message, Juanita” y se mantienen en los cincuenta en la línea de las baladas de Roy Orbison con “Alone With You”. Si añadimos el sonido Beatle de “Scratch my Itch” y el tema que da título al disco, “Genuine”, a medio camino entre Inglaterra y California, ya tenemos un ejemplo de los estilos que más y mejor han venido practicando los Derailers desde su primer trabajo hasta Full Western Dress, su último lanzamiento antes de fichar por Lucky Dog.
Sin embargo en Genuine se nota el pulimento major. La ligera y prescindible “Uncool” es el más claro paso en la línea del mainstream. No menos prescindible el homenaje a Elvis “I Love Me Some Elvis”, reservado para fans del Rey (entre los que, todo sea dicho, me cuento) pero que poco aporta al repertorio del grupo. El disco termina con una excelente interpretación Gospel de “The Wheel”, con un aire Bluegrass y con el que Tony Villanueva dice adiós a los Derailers, pues éste sería su último trabajo con la banda, para seguir su vocación religiosa.
Los añadidos de producción, aunque sean steels, coros e instrumentación que, en términos generales, no se alejan mucho del estilo con el que empezaron, dejan con la sensación de que en Genuine la banda tiene que luchar por hacerse oír entre tanto michelín. Talento, desde luego, les sobra para salir airosos, cosa que consiguen aunque se perdiera la oportunidad de hacer el gran disco para el que, sin duda, estaban más que preparados.