David Cline - Presents Big Slick (2009)
David Cline inició su carrera musical ya maduro en el año 1995 componiendo una canción dedicada a su madre. Un buen puñado de discos han visto la luz desde entonces, siendo el último del que tengo constancia Presents Big Slick en 2009.
Que Cline vive con pasión sus aficiones lo ha venido demostrando en sus anteriores lanzamientos… y en Big Slick nos presenta una más. Si en 2005 ya editara Texas Hold’Em, donde incluía unas cuantas canciones con su afición al póker jugado al estilo que daba título al álbum como principal protagonista, en este trabajo de 2009 todos los cortes excepto uno tienen que ver de una u otra forma con el póker, tres de ellos repetidos en su disco de 2005 ya mencionado.
El corte principal del álbum que nos ocupa es, por supuesto, “Big Slick” (que en la jerga de los jugadores es la combinación de as y rey que se recibe como cartas propias a combinar con las de la mesa) que, además de darle título, nos descubre su nueva recuperada pasión: la construcción de motos personalizadas. Y es que la canción nos describe la moto que nos presenta en la portada del disco, precisamente bautizada "Big Slick" y a la que llama ‘Texas Hold’Em Dream Machine’, que entre sus detalles incluye estar firmada por catorce campeones del mundo de póker Texas Hold’Em (detalle para los profanos: el premio que se lleva a casa un campeón del mundo de póker asciende a varios millones de dólares).
Pero no hace falta ser un acérrimo del póker para disfrutar de este trabajo. Facilitado por la agradable voz de Cline, su distendida y amigable interpretación y un acompañamiento instrumental más que solvente en un estilo deudor de la época dorada del Honky Tonk, donde la Steel Guitar, el Fiddle y unos ocasionales pero bien colocados coros de voces y/o de metales completan un repertorio que resulta muy ameno de escuchar. Las composiciones de Cline, sencillas y descriptivas, funcionan sorprendentemente bien teniendo en cuenta lo que podríamos pensar que es un tema que no da para mucho, redondeadas por dos solventes versiones de “The Gambler” de Kenny Rogers y “Ace in the Hole” de George Strait (ambas a dúo con su hijo Brian).
El único corte de los trece que no habla de póker es el que cierra Big Slick, “All The King Georges” que pidió permiso para versionar a su amigo, y también artista independiente, Farrel Knight. Como aficionado al County clásico que es David Cline, este homenaje a algunos grandes nombres de su historia es el extra que regala a todos los fans que comparten su pasión por el sonido que impregna este disco.
Si Cline nos ofrece una lección en Big Slick es que en el juego es la suerte la que manda, así es que es mejor no tomárselo demasiado en serio y dejarlo en un divertimento. Si juega al póker con el mismo espíritu con el que canta y compone, una partida con él debe ser tan divertida como memorable, exactamente como es su música.
Big Slick